Nuestra manera de hacer las cosas, desde dentro.

Historia y valores

Desde hace tres generaciones, nuestra familia ha vivido de una misma vocación: cuidar de la gente.

Todo empezó con nuestros abuelos, Esteban y Herminia, que después de trabajar durante más de una década en Alemania regresaron a casa para abrir una pequeña tienda de barrio. De esas de toda la vida, donde había un poco de todo, pero sobre todo había cercanía, confianza y una atención al cliente que dejó huella en mucha gente.

Nuestros padres, Mateo y Pili, se conocieron siendo muy jóvenes y emprendieron juntos su camino en el mundo de la alimentación y la hostelería. Desde los 18 años, codo con codo, fueron construyendo una red de tiendas especializadas y restaurantes que durante años formaron parte del día a día de muchas familias. Como tantos otros negocios familiares, la crisis los obligó a reinventarse y empezar de nuevo.

Fue entonces cuando decidimos centrarnos plenamente en la restauración, manteniendo intacta la esencia con la que habíamos crecido: ofrecer un producto de calidad, un trato cercano y espacios donde la gente se sintiera como en casa.

Hoy, la tercera generación —Mateo y Pili junto a sus hijos Nerea, Uriel y Boris— seguimos trabajando unidos en cada proyecto, gestionando restaurantes, una tienda especializada y nuestra marca de eventos, Viva la Pepa.

Más allá de los locales o los negocios, lo que realmente nos mueve sigue siendo lo mismo que movía a nuestros abuelos hace tantos años: crear buenos momentos alrededor de una mesa, cuidar cada detalle y conseguir que quien venga una vez, siempre quiera volver.